Biografía

Niñez y Juventud

Rafael Pérez de León nació en la Nueva Guatemala de la Asunción el 12 de Octubre de 1896, en el hogar formado por Julio Pérez y Doña Matilde de León Acuña. Fue primogénito, que forjó su infancia junto a sus hermanas Clara y Carmen. La residencia familiar estaba situada en la 12 Ave. Norte de la Zona 1, ahí comenzó a dar sus primeros pasos en ambiente hogareño lleno de cohesión afectiva.

Su padre fue filarmónico de reconocidas dotes en la ejecución del violín y el piano, conocedor del arte guatemalteco. Su casa fue conocida por las tertulias artísticas, propias de una época en la que las antañonas casonas de los viejos barrios de nuestra ciudad guardaban dentro de sí el alma y el sentimiento de la auténtica Guatemala imortal.

“Recuerdo la alegre mesa de todos, cuando el gran violinista Julio Pérez nos contaba las gratas aventuras de un grupo de músicos alegres, felices dentro de sus angustias económicas, sus rebeldías contra la tiranía, las fiestas de la Merced, donde hacía gala de conjuntos maravillosos de filarmónicos” - Clemente Marroquín Rojas.

Este testimonio nos explica claramente el orígen de la sensibilidad artística de Rafael Pérez de León, quien desde temprana edad alternó con el arte la religión dentro y fuera del hogar. Su padre compartía en familia y amistades sus conocimientos y sentimientos transmitiendo fortaleza espiritual frente a la adversidad económica y política, ya que las primeras décadas del siglo XX se deslizaban bajo la dictadura de Manuel Estrada Cabrera.

Estos factores sin duda fueron claves en el desarrollo de la personalidad de Rafael Pérez de León, ya que recibía mensajes positivos frente a factores adversos que tuvo que enfrentar en esta etapa de la vida.

A pesar de su acercamiento al arte desde sus primeros años, su vocación artística podemos advertirla desde su adolescencia. Contaba apenas con catorce años cuando decidió ejecutar una acuarela sobre material liviano, el 14 de abril de 1910, y lo vemos asomar en el umbral artístico. Pero como todos los muchachos de su edad, tuvo también que adentrarse en el estudio sistemático de la ciencia y las letras. Ingresó en el Instituto Nacional de Varones, graduándose de Bachiller. Su amigo de siempre, Marroquín Rojas, describió su desenvolvimiento en esta etapa de su vida diciendo: “El era un buen externo, era buen estudiante, le gustaba mucho la pintura y el dibujo”.

Junto a esta formación, se inició en el campo artístico. En 1913 ingresó a la Academia de Bellas Artes, cuyo director era el maestro Ernesto Bravo. Compartió enseñanzas con José Luis Balcárcel y Oscar González Goyri, quienes fueron los primeros alumnos de la recién fundada casa de estudios.

El desarrollo intelectivo de Rafael Pérez de León fue desde entonces paralelo en el campo artístico y formación profesional. De los años subsiguientes muy poco se logra extraer acerca del artista. Es hasta los años del terremoto de 1917-18, que destruyeron parcialmente la ciudad, que unido a la lucha económica que libraban la mayoría de hogares de la urbe por mantenerse y reconstruirse dejó sin posibilidades de continuar en los centros formativos a la niñez y juventud, y mucho menos en el impulso artístico. Sin embargo, no se pudo cancelar la creación, ésta siguió su derrotero, y dentro de este marco, continuó su acción el joven artista.

Tuvo que impulsar su obra con materiales livianos; aprovechó desde el reverso de un almanaque hasta el correcto uso de la última gota de material invertido en una “Obra”.

Esto sin duda reflejó más tarde en las “Grandes Obras” que fueron ejecutadas con los sentidos monumentales aprovechándose hasta el último centavo, imbuido en un sentido de economía que sin ser miserable abrió paso a grandioso.

Arrancó desde estos años una férrea disciplina que dedicó tiempo a todos los que haceres, el descanso, los amigos y el arte, de donde podemos explicarnos más adelante su identificación con polos opuestos, como puede ser tratar al lado de un dictador como el General Ubico o ser ministro en tiempos de una revolución.

Parece un contrasentido pero existió en los dos períodos de nuestra historia algo en común: “metas”, “obras materiales”, un sentido de disciplina de trabajo con características y medios diferentes de realizarlos.

Encaja pues en esta coyuntura Rafael Pérez de León, como hombre capaz, que desde su niñez y adolescencia estuvo, como decía en esos tiempos, “como la banda“, siempre adelante…

Continuará…

Fuente: Rafael Pérez de León (1896-1958) Exposición – Homenaje – Fundación Paiz Guatemala / Textos de: Efraín Recinos y Fernando Urquizú > “Rafael Pérez de León, Creador de Muros y Color”